ADRIÀ
FERRO

ASESOR FINANCIERO | BANCA PERSONAL

Hola,
Me llamo Adrià Ferro y esto que lees es la web de un asesor financiero.

Es decir, soy un tipo que se dedica a hacer realidad los sueños de la gente.

¿Siempre en finanzas?
La verdad es que no.

Finanzas no. Por favor

Estudié Derecho.
Descarté ofertas en abogacía, no me acababa de convencer.
Y banca.
En mi familia también sufrimos las tropelías del sistema:  
preferentes, cláusulas abusivas, embargos…  
Sé lo que significa estar al otro lado.

Incluso probé una oposición.
Era lo que mis padres querían para mí como éxito…

Pero descubrí que lo mío no era seguir un camino estándar.
Lo mío era ayudar a las personas.

Tuve un primer negocio que salió mal.
Perdí todos mis ahorros.
Pero aprendí más de lo que jamás hubiera imaginado.

En ese periodo conocí un grupo de asesores que habían creado algo distinto:  
Banca de Asesoramiento.

No era la típica banca de transacciones sin valor.  
Era un modelo libre, donde el asesor podía trabajar sin presiones, con independencia y poniendo al cliente realmente en el centro.

Eso me convenció.  
Y desde entonces soy Asesor Financiero Patrimonial y colaborador como Family Banker exclusivo en Banco Mediolanum.

Un Entrenador Financiero

Desde los 4 años he vivido el deporte.  
Fui deportista de élite, varias veces campeón y medallista nacional.

Mientras estudiaba Derecho cambié de rol: pasé de competir a entrenar.  

Me puse al frente de un grupo de niños de 9 a 14 años con un objetivo claro: ganar medallas.
No fue fácil. Fracasé dos años seguidos.  
Pero luego lo conseguimos.

Aunque lo mejor estaba por llegar…

En 2019, uno de ellos me lanzó el desafío más grande:

“Quiero ir con la selección nacional al Campeonato de Europa.”

Era el número 48 de España.
Un sueño imposible.

Marcamos objetivos.
Trazamos un plan.
Y lo conseguimos en un año.

De esa experiencia me llevo aprendizajes que aplico hoy en las finanzas de mis clientes:

– Un buen deportista no siempre es un buen entrenador. La clave está en guiar con método.
– No sirve para todos lo mismo.
– Sin objetivos, todo se desmorona. Necesitas un rumbo claro.
– Un plan y medición constante son imprescindibles. Solo así sabes si progresas.
– Los sentimientos pueden ser tu mayor freno. Hay que aprender a gestionarlos.